TRES LIBROS

Libro II. Sobre el Gesto

LUGAR
UNA FUNDACIÓN
HACIA EL ORÁCULO

 

INSTALACIÓN EN INTERMEDIAE

Libro III. Sobre la Voz.

FUNDAR
UN LUGAR
EN UN ORÁCULO

Libro I. Sobre el Trazo

LUGAR
UN ORÁCULO
EN LA FUNDACIÓN

Compilador Trifásico

 

TRES LIBROS es una actuación que opera a partir de las herramientas vernáculas de la arquitectura, desde las herramientas inmateriales de funcionamiento analógico-simbólico que propiciaban, en otro tiempo, la fundación de las ciudades. Hablamos aquí de herramientas, de técnicas de operaciones simbólicas, diabólicas y metafóricas, que formaron y aún forman parte del conocimiento y práctica arquitectónica, que no tratan de restituir sentido unitario alguno a lo que de forma “natural” aparece en la urbe como desmembrado, como disociado. Más bien estas operaciones se refieren a un trabajo que intensifica esta separación, que no configura el espejismo de que los asuntos, en este caso el de fundar una ciudad, son reducibles a instancias de un relato que da sentido total, sino que suplementa una dosis de sentido a un sentido dado de lo que es “hacer ciudad”. La atávica piedra fundacional que señala el lugar propicio es desplazada y perturbada en su operación de fundar ciudades. Ciudad sin fundamento. Fundamentos de la Ciudad. Desfondamientos de la Ciudad. Esta separación y este fundamento-desfundamento es propiciado por la figura del niño, verdadero profesor de los instantes utópicos y las embriagueces revolucionarias.

En la primera SITUACIÓN:

Hablamos de LUGAR. Lugar es un verbo. De la primera conjugación. LUGAR una ciudad. Lugar un mercado. Lugar una guerra. Ya exploramos “lugar el jugar” en otra ocasión, también “lugar un eclipse” o “lugar un potlatch”. No se trata del tener lugar del juego o del eclipse, sino de la operación sobre el espacio y el tiempo que hace del juego un “hacer espacio” y con ello un “hacer tiempo”. En la primera Situación entonces se trata de LUGAR un ORÁCULO en la FUNDACIÓN. Un oráculo es un médium, un medio que pone en conexión aquello que está separado. La consulta oracular es, según la tradición, necesaria en la fundación de una ciudad. En la actualidad seguimos recibiendo sin cesar todo tipo de pronósticos y oráculos, aunque camuflados bajo denominaciones modernas: meteorología, encuesta, estadística, mercadotecnia, sociología. Lugar un oráculo consiste entonces en acercarse a un espacio, la fundación Ruipérez, que colimita con  el espacio de intermediae, y escudriñarlo con la intención de reparar en aquellos signos que hacen de este lugar “otra cosa” distinta al significado que le enviste el sentido de la ciudad: lugar abandonado, restringido, por proyectar… Así, buscar todas aquellas operaciones espaciales y señales mediadoras que conforman un situs oracular en un espacio no previsto para ello. Grutas cavernosas y superficies agujereadas, presencia de agua subterránea o superficial en las inmediaciones, demarcación de puntos mediante la observación de los signos en suspensión, el trazado y las secciones cargadas de un suplemento de significado. Todos los signos, trazados, cartografías desprendidos de esta primera operación, conforman un TRAZO y un primer libro:

LUGAR UN ORÁCULO EN LA FUNDACIÓN

En la segunda SITUACIÓN:

Hablamos de la FUNDACIÓN y lo hacemos de la mano del quehacer de estos pequeños bárbaros que se creen libres. Son viajeros. Han venido de lejos, por primera vez a Madrid. Extranjeros que hablan otra lengua. La lengua impura del niño impertinente e insobornable al que le confiamos la representación del sabio y del hacer de los sabios. La lengua bastarda del saber que aplica un niño que no entiende de docilidad ni de intencionalidad. Hacer ingenuo pero astuto. Juego que cobra el valor de táctica, incluso de guerrilla a cada instante. A su disposición, estos pequeños bárbaros tienen los signos desprendidos de LUGAR un ORÁCULO (32 imágenes, actos simbólicos de representar un lugar) y un equipo de herramientas canónicas del trabajo arquitectónico: plomada, estilete, maza, azulete, escalímetro, cartografías. La actividad que mueve el hacer de estos viajeros es el REPLANTEO. El TRAZO aquí se convierte en GESTO. Gesto de inscribir en la ciudad otros signos, que vienen de otro espacio y de otro tiempo, signos mediadores entre la ciudad y la posibilidad de una ciudad. Estos gestos se inscriben con las herramientas del arquitecto, cuyo uso bastardo nos dice el trabajo del replanteo: revisión, derribo, demarcación fugada, desestabilización del monumento, de la estructura, separación de la ciudad, apropiación, recontextualización. Se inscriben en la calle, en el muro, en las puertas, en el suelo, en las salidas, en las entradas. Los extranjeros-niños hacen también “representaciones”. 48 fotos que son negativizadas y después positivizadas. Restos de una mirada intrépida. En la ciudad de Madrid todo está donde se pensó, donde se proyectó. No sólo la ciudad estaba construida sino también la idea de Ciudad. Si alguien piensa que aún hay tiempo de proyectarla constructivamente, positivamente, puede que se equivoque. Los gestos inscritos, arrojados, manoseados, desquiciados conforman UN GESTO y un segundo libro:

LUGAR UNA FUNDACIÓN HACIA EL ORÁCULO

 

En la tercera SITUACIÓN:


Hablamos del ORÁCULO. De la manía y el furor que el médium infunde. Los extranjeros-niños-pitias comparecen en la fundación. Se instalan en el espacio donde tiene LUGAR un ORÁCULO. Reconocen los trazos que ellos jugaron en la ciudad. Comprueban la profundidad del suelo cavernoso. Martillean los muros haciendo resonar su furor. Envisten la cartografía que hace visible las señales. Siguen el trazo, del agujero a la clave, de la clave a la boca propiciadora. Ondean la bandera de plata que que no es la negra de la muerte, ni la blanca de la paz, sino la del azogue que devuelve la mirada. Entonces se arrojan a la posibilidad de ser poseído por ese lenguaje. El desplazamiento imprevisible. La transmutación del carácter. La colisión de las apariencias, el vértigo de la psicología y la semiología. Su hacer es el hacer amenazante, el gesto temerario. El hecho de saber dónde está ubicado el corazón del espacio confiere al niño poderes mágicos En el lugar propicio es cuando las imágenes de la situación SEGUNDA, aquellas que sus ojos-niños dispararon, son encendidas con un fuego impuro, un fuego que arde pero no quema. Un fuego de plata. La combustión inspirada de la revelación es dicha: HAY QUE MATAR AL ORÁCULO, dice una de las pitias entre lágrimas. Las lágrimas que fundan y a la vez desfondan. HAY QUE DESTRUIR EL LUGAR. El lugar de la fundación, el lugar del oráculo, el oráculo del lugar, la fundación del lugar…HAY QUE DESMONTAR. Hay que destruir el lugar que unía, el médium. Este espíritu destructivo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros, ellos ven caminos. Y como ve caminos por todas partes siempre está en la encrucijada. Hace escombros de lo existente, pero no por amor a los escombros, sino por amor al camino que los atraviesa. Este mensaje hecha los cerrojos de un silencio sin profecías, conforma una VOZ y un tercer libro:

FUNDAR UN LUGAR EN UN ORÁCULO

 

ARS SOCIOFÍSICA

LUDOTEK

Octubre 2008